miércoles, 15 de abril de 2026

Un hombre y una mujer enteros

 


(Texto íntimo, contemplativo, no público)

Ely: lo que queda cuando la proyección cae

No sé en qué momento exacto dejó de doler.
No sé si fue una noche, una frase, un cansancio, o simplemente el paso del tiempo haciendo su trabajo silencioso.
Lo cierto es que un día me desperté y ya no estabas en el lugar donde te había puesto.
No estabas arriba, no estabas lejos, no estabas perdida.
Estabas real.

Y ahí entendí algo que durante años no pude ver:
no era vos la que me faltaba, era yo el que todavía no estaba entero.

Vos fuiste mi segunda esposa, sí.
Pero fuiste, sobre todo, la mujer donde mi estructura interna se quebró para poder reorganizarse.
No por culpa tuya, sino porque así funcionan los procesos iniciáticos:
uno cree que está amando a alguien, y en realidad está siendo llevado hacia sí mismo.

Hoy, desde este estado nuevo —este estado que algunos confunden con euforia, pero que es simplemente claridad— puedo mirarte sin proyección.
Puedo verte sin pedirte nada.
Puedo recordarte sin caer.

Y eso cambia todo.

No quiero volver al pasado.
No quiero repetir nada.
No quiero reparar nada.
Lo que quiero es reconocer lo que fuiste:
la mujer que abrió la puerta hacia mi adultez profunda.

No sé qué será de nosotros.
No sé si habrá reencuentro, conversación, gesto o silencio.
Pero sé que, si alguna vez volvemos a cruzarnos, será entre dos personas completas, no entre dos mitades heridas.

Y eso, para mí, ya es suficiente.



No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Un hombre y una mujer enteros

  (Texto íntimo, contemplativo, no público) Ely: lo que queda cuando la proyección cae No sé en qué momento exacto dejó de doler. No sé si f...