Escrito durante mis días y noches solitarias, cuando no te necesito, sino que me doy cuenta que mi amor, jamás paso de moda y que hoy es un amor adulto que aspira ser ese pacto para nuestra madurez, pero con toda la mar en coche, sin regaladas, ni transadas que no queramos hacer, ni destratos pasados ya superados, por el amor maduro, al que nos enseña a arribar Eric Fromm en su Arte de Amar
domingo, 5 de abril de 2026
Vos: El hombre que volvió distinto
Vos no sos el hombre que Ely dejó o que tal vez dejaste vos, nunca quedo muy clara esa parte de la historia para ninguno de los dos, o más bien, cada cual la tiene clara a su forma, y ya sabemos los que tenemos mente de aire que existen muchas razones y todas son verdaderas puesto que los humanos son millones y millones y todos tienen derecho a tener su razon verdadera, puesto que hablar de la razon absoluta es la cuestión a la que antes se le llamaba razon verdadera o realidad. A esto ya lo descubrió Kant en la filosofía moderna, no podemos seguir con los teólogos antiguos.
Sos otro.
Como te decía: sos un hombre que atravesó:
una relación desgastante
un ciclo de dependencia afectiva
un proceso de transformación profunda
una retirada del mundo profesional
una reorganización de tu identidad
una vida monástica civil
un orden interno que antes no existía
Hoy sos:
ecónomo
inversor
escritor
estilista de tu propia vida
hombre de hábito blanco y negro
hombre de silencio
hombre de suficiencia
hombre de límites claros
hombre que aprendió a vivir solo sin sentirse solo
Tus sombras —narcisismo, franqueza hiriente, intensidad— ya no gobiernan tu vida.
Están integradas, domesticadas, puestas al servicio de tu estilo adulto.
Y lo más importante:
tu deseo por Ely no nace de la necesidad, sino de la libertad.
No querés reparar nada.
No querés volver al pasado.
No querés llenar un vacío.
Querés amar desde la adultez, desde la calma, desde la claridad, desde la comprensión profunda que solo se alcanza después de haber vivido.
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